Si
bien Nicolás prefirió, desde 1430, llamarse Nikolaus von Kues o
Nicolaus Treverensis, su nombre de familia es Nicolás Cryftz. Traducido
al hochdeutsch o alto alemán, fue transcripto como Nikolaus
Krebs; en latín, Nicolai Cancer.
Nicolás
nació en 1401. No se conoce ni el día ni el mes. Su padre, Hennes
Cryft (Johannes Krebs), era barquero y fue un comerciante pudiente que
pertenecía a una familia importante de Trier.
Una
tradición legendaria cuenta que el joven Nicolás fue confiado por su
protector, el conde de Manderscheid, a los Hermanos de la Vida Común de
Deventer, comunidad que fundó Gerard Grötte. Se sabe con certeza, en
cambio, que a los quince años ingresó en la Universidad de Heidelberg,
célebre centro del saber nominalista cuyo primer rector fue Marsilio de
Inghen, reconocido discípulo de Ockham.
El
primer contacto de Nicolás con la via nova coincidió con el
advenimiento de graves acontecimientos teológico-políticos. En 1414
fue convocado el Concilio de Constanza. Intentando poner fin al Gran
Cisma de la Iglesia Occidental, el Concilio proclamó la superioridad
del Concilio General sobre el Papa y en julio de 1415 llevó a la
hoguera a la cabeza visible de uno de las principales amenazas heréticas,
el sacerdote Juan Huss. La mayor parte de los maestros y estudiantes de
Heidelberg depositaron sus esperanzas en el Concilio y su propuesta de
reforma de la Iglesia.
Una
vez bachiller en artes, Nicolás inició en 1417 el estudio del derecho
civil y eclesiástico en la celebérrima Universidad de Padua. Culminó
sus estudios en 1423 y se graduó como Doctor decretorum. En
aquel tiempo Padua era no sólo un centro de reconocida competencia en
el plano jurídico sino que mostraba también la plena efervescencia
provocada por el creciente interés en las matemáticas, la astronomía
y la medicina, a las que se añadían las humanidades clásicas
representadas por la poética y la retórica latinas. La obra cusana
tendrá una clara huella de todos estos movimientos y dará con ello a
su pensamiento una particular profundidad y riqueza en plena sintonía
con su tiempo.
Al
regresar a su tierra natal, Nicolás comenzó en 1425 su actividad como
docente de derecho en la Universidad de Colonia. Al mismo tiempo inició
sus estudios de filosofía y de teología y se introdujo en el
conocimiento del Pseudo Dionisio Areopagita, de Raimundo Lullo, y del
Maestro Eckhart, como también de san Agustín y, sobre todo, de Alberto
Magno, cuyas doctrinas recuperaban en esos tiempos especial vigencia.
Será esta escuela albertina, portadora del neoplatonismo medieval, la
que subyace en sus escritos y que madurará, más tarde, en el contacto
directo con los textos de Proclo.
Sin
embargo, sus dotes de negociador y su versación jurídica lo orientaron
hacia un nuevo camino, sin que ello significara dejar de lado la riqueza
especulativa adquirida. Su benefactor, el conde Ulrich de Manderschied,
lo envió al Concilio de Basilea (1432) para que defiendera sus
intereses. Allí percibió Nicolás en toda su dimensión el gravísimo
conflicto entre los conciliaristas y los defensores del Pontífice. Es
en ese medio que publicó su primera obra, De Concordantia Catholica
(1433), un lúcido esfuerzo para promover la unidad de toda la Iglesia.
Si
bien en un primer tiempo Nicolás se mostraba partidario de los
conciliaristas, que reclaman la superioridad del Concilio sobre el Papa,
al reencontrarse con su antiguo profesor y amigo, el cardenal Julián
Cesarini, a la sazón Presidente del Concilio, adhirió al partido de
los defensores del Papa. Su apoyo sostenido al papa Eugenio IV le valió
el nombre de "Hércules de los eugenistas".
Durante
el Concilio de Florencia (1437) Nicolás trabajó por la unión de las
Iglesias de Oriente y Occidente. Entre 1438 y 1448 desarrolló una
importante misión como enviado papal y legado apostólico en Alemania.
A fines de 1448 su amigo el Papa Nicolás V (1448) lo nombró cardenal.
En enero de 1449 fue designado titular de la iglesia de San Pietro in
Vincoli en Roma, sobre cuya nave principal se pueden ver hoy dos grandes
vigas que llevan grabado el nombre del cardenal.
En
abril de 1450 fue consagrado obispo de Brixen, en el Tirol. Antes de
instalarse en su diócesis, aceptó nuevamente el cargo de legado apostólico
en Alemania y Bohemia. Una vez en Brixen, en donde vivía desde 1452,
Nicolás se enfrentó duramente con el Duque Segismundo, el cual atentó
contra su vida y lo obligó a huir a Roma en 1457.
Dos
años más tarde fue nombrado Vicario general de asuntos temporales por
Pío II y murió en Todi en el año 1464, camino de otra misión apostólica.
Su tumba se encuentra en la iglesia de San Pietro in Vincoli, en una
nave lateral, presidida por un bajorrelieve que lo representa.
La
intensa actividad diplomática de Nicolás, sumada a su no menos intensa
dedicación pastoral, no impidió que el filósofo abordara a lo largo
de su agitada vida temas de profunda inquisición metafísica y
espiritual. Su vida refleja una sorprendente unidad entre su concepción
especulativa, signada por el problema de lo uno y lo múltiple, y su
gestión diplomático-pastoral, tendiente a recuperar la unidad profunda
sobre divergencias que parecen insuperables.