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Vida de Nicolás de Cusa

(1401-1464)

 

 

 

 

Si bien Nicolás prefirió, desde 1430, llamarse Nikolaus von Kues o Nicolaus Treverensis, su nombre de familia es Nicolás Cryftz. Traducido al hochdeutsch o alto alemán, fue transcripto como Nikolaus Krebs; en latín, Nicolai Cancer.

Nicolás nació en 1401. No se conoce ni el día ni el mes. Su padre, Hennes Cryft (Johannes Krebs), era barquero y fue un comerciante pudiente que pertenecía a una familia importante de Trier.

Una tradición legendaria cuenta que el joven Nicolás fue confiado por su protector, el conde de Manderscheid, a los Hermanos de la Vida Común de Deventer, comunidad que fundó Gerard Grötte. Se sabe con certeza, en cambio, que a los quince años ingresó en la Universidad de Heidelberg, célebre centro del saber nominalista cuyo primer rector fue Marsilio de Inghen, reconocido discípulo de Ockham.

El primer contacto de Nicolás con la via nova coincidió con el advenimiento de graves acontecimientos teológico-políticos. En 1414 fue convocado el Concilio de Constanza. Intentando poner fin al Gran Cisma de la Iglesia Occidental, el Concilio proclamó la superioridad del Concilio General sobre el Papa y en julio de 1415 llevó a la hoguera a la cabeza visible de uno de las principales amenazas heréticas, el sacerdote Juan Huss. La mayor parte de los maestros y estudiantes de Heidelberg depositaron sus esperanzas en el Concilio y su propuesta de reforma de la Iglesia.

Una vez bachiller en artes, Nicolás inició en 1417 el estudio del derecho civil y eclesiástico en la celebérrima Universidad de Padua. Culminó sus estudios en 1423 y se graduó como Doctor decretorum. En aquel tiempo Padua era no sólo un centro de reconocida competencia en el plano jurídico sino que mostraba también la plena efervescencia provocada por el creciente interés en las matemáticas, la astronomía y la medicina, a las que se añadían las humanidades clásicas representadas por la poética y la retórica latinas. La obra cusana tendrá una clara huella de todos estos movimientos y dará con ello a su pensamiento una particular profundidad y riqueza en plena sintonía con su tiempo.

Al regresar a su tierra natal, Nicolás comenzó en 1425 su actividad como docente de derecho en la Universidad de Colonia. Al mismo tiempo inició sus estudios de filosofía y de teología y se introdujo en el conocimiento del Pseudo Dionisio Areopagita, de Raimundo Lullo, y del Maestro Eckhart, como también de san Agustín y, sobre todo, de Alberto Magno, cuyas doctrinas recuperaban en esos tiempos especial vigencia. Será esta escuela albertina, portadora del neoplatonismo medieval, la que subyace en sus escritos y que madurará, más tarde, en el contacto directo con los textos de Proclo.

Sin embargo, sus dotes de negociador y su versación jurídica lo orientaron hacia un nuevo camino, sin que ello significara dejar de lado la riqueza especulativa adquirida. Su benefactor, el conde Ulrich de Manderschied, lo envió al Concilio de Basilea (1432) para que defiendera sus intereses. Allí percibió Nicolás en toda su dimensión el gravísimo conflicto entre los conciliaristas y los defensores del Pontífice. Es en ese medio que publicó su primera obra, De Concordantia Catholica (1433), un lúcido esfuerzo para promover la unidad de toda la Iglesia.

Si bien en un primer tiempo Nicolás se mostraba partidario de los conciliaristas, que reclaman la superioridad del Concilio sobre el Papa, al reencontrarse con su antiguo profesor y amigo, el cardenal Julián Cesarini, a la sazón Presidente del Concilio, adhirió al partido de los defensores del Papa. Su apoyo sostenido al papa Eugenio IV le valió el nombre de "Hércules de los eugenistas".

Durante el Concilio de Florencia (1437) Nicolás trabajó por la unión de las Iglesias de Oriente y Occidente. Entre 1438 y 1448 desarrolló una importante misión como enviado papal y legado apostólico en Alemania. A fines de 1448 su amigo el Papa Nicolás V (1448) lo nombró cardenal. En enero de 1449 fue designado titular de la iglesia de San Pietro in Vincoli en Roma, sobre cuya nave principal se pueden ver hoy dos grandes vigas que llevan grabado el nombre del cardenal.

En abril de 1450 fue consagrado obispo de Brixen, en el Tirol. Antes de instalarse en su diócesis, aceptó nuevamente el cargo de legado apostólico en Alemania y Bohemia. Una vez en Brixen, en donde vivía desde 1452, Nicolás se enfrentó duramente con el Duque Segismundo, el cual atentó contra su vida y lo obligó a huir a Roma en 1457.

Dos años más tarde fue nombrado Vicario general de asuntos temporales por Pío II y murió en Todi en el año 1464, camino de otra misión apostólica. Su tumba se encuentra en la iglesia de San Pietro in Vincoli, en una nave lateral, presidida por un bajorrelieve que lo representa.

La intensa actividad diplomática de Nicolás, sumada a su no menos intensa dedicación pastoral, no impidió que el filósofo abordara a lo largo de su agitada vida temas de profunda inquisición metafísica y espiritual. Su vida refleja una sorprendente unidad entre su concepción especulativa, signada por el problema de lo uno y lo múltiple, y su gestión diplomático-pastoral, tendiente a recuperar la unidad profunda sobre divergencias que parecen insuperables.

 

 

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